NO DEJES QUE ACABEN CON ELLA
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domingo, 3 de julio de 2011

GALERIA DE IRREDENTOS "JUAN LUÍS LARRAÑAGA"KOLDO""



VIDAS NO EJEMPLARES
"JUAN LUIS LARRAÑAGA "KOLDO""

Juan Luis Larrañaga Aramendi "Koldo"
Mató a su última víctima a cuchilladas, pero no supo por qué.
"No tenía nada contra ella. Cuando acudí a su despacho, me trató correctamente y se interesó por mi asunto. Actué sin ningún plan preconcebido. No tenía intención de robarla ni de atacarla sexualmente. No sé si lo hice por un impulso incontrolable... Saqué el cuchillo por instinto, sin poder controlar ese acto".
  
Con este frío relato, Juan Luis Larrañaga Aramendi confesó el día 1 de junio de 1999 a la Ertzaintza y al juez el brutal asesinato de Begoña Rubio Rubio, una joven abogada de Vitoria que apareció degollada en su despacho el 25 de mayo de 1999. Juan Luis Larrañaga Aramendi, un guipuzcoano natural de Azkoitia y vecino de Vitoria, de 38 años y 1,84 metros de estatura, un hombre ambicioso que había fracasado en todos los negocios que emprendió. Le describen como un hombre "nada violento" que llevaba una doble vida viajando de Vitoria a Madrid probando suerte con negocios de todo tipo pero dejando deudas por todas partes. Con antecedentes policiales como supuesto autor de estafa y falsedad, y se había dictado contra él una orden de búsqueda y captura por presunta "falsedad en documento oficial, público y mercantil", pero sin antecedentes psiquiátricos conocidos, es un asesino en serie que ha pasado a engrosar la lista de la crónica negra de nuestro país. La Policía autónoma vasca, en un informe, implica a este hombre corpulento, a quien sus vecinos y conocidos han descrito como una persona "amable, de mirada inteligente y expresión fría", en otros tres crímenes cometidos en la capital alavesa en 1998: el del empresario de máquinas tragaperras Agustín Ruiz Pérez, el de la profesora de inglés Esther Areitio Legarreta y el del cordelero Acacio Pereira. Todos ellos se suman a otras dos muertes violentas que conmocionaron a los alaveses. De todos ellos, Larrañaga sólo asumió la autoría del de la letrada y el empresario, y negó su participación en los otros dos.

Juan Luis Larrañaga es un maestro frustrado, separado de su mujer, que ha tenido múltiples y variadas ocupaciones en su vida. Sólo en Vitoria ha ejercido como profesor de euskera, como delegado comercial de informática y como vendedor de productos de limpieza, además de haberse embarcado en empresas del sector de hostelería y como lavacoches.
Sus últimos trabajos en una discoteca y en un club de alterne de Castidelgado (Burgos) le llevaron a viajar en varias ocasiones durante los últimos cuatro años hasta Marruecos para reclutar prostitutas, según su propio testimonio ante el juez.
Desde que se quedó en paro, vivía del dinero que le daba su madre, residente en Azkoitia. Las dificultades económicas por las que atravesaba fueron las que lo llevaron desde Azkoitia a la capital alavesa :

"Viajé a Vitoria para visitar a un hostelero y pedirle trabajo en una empresa de productos de limpieza y para contratar los servicios de un letrado que me defendiera en un juicio que tenía el 8 de junio en Bilbao por una denuncia por estafa que arrastraba de mi último empleo".

Juan Luis Larrañaga preparó una bolsa de viaje en la que guardó varios enseres de aseo personal, un jersey, un pantalón, dos camisas, unos guantes de látex que cogió de la casa de su ex mujer en Vitoria y un cuchillo de monte que tenía en su poder desde hacía más de diez años. Juan Luis explicó al juez que llevaba encima ese arma blanca desde hacia meses:
"Lo guardé en el bolsillo de la chamarra por prevención y seguridad, ya que mantuve relaciones comerciales y negocios con Enrique P.G. y Roberto FA. que acabaron mal. Aunque nunca he recibido amenazas de ellos, conozco el carácter violento que tiene Enrique".


Una vez en la capital alavesa dejó su maleta en una bocatería en la que trabaja un amigo como camarero e inició una desconcertante e inexplicable visita a abogadas de la ciudad:
"Sin ningún criterio, a medida que andaba por las calles de Vitoria me fui fijando en las placas de abogados. Sin ninguna idea preconcebida, sólo me fijé en las de abogadas". Fue así como subió hasta un despacho regentado por tres letradas: "Consulté con una de ellas la minuta que podría cobrarme y después de contarle el caso me recomendó que fuera al Colegio de Abogados para solicitar un letrado de oficio".
Juan Luis Larrañaga no siguió el consejo porque, de hecho, ya tenía un abogado de oficio en Bilbao.  

"Salí de allí -continúa su relato-, estuve por la zona tomando algunos tragos en dos o tres bares, di un paseo y volví a la zona de Julián de Apraiz. Allí entré en una bodeguilla y me tomé un bocadillo y un porrón de vino".

Después de tomarse un café en un bar situado enfrente de la citada cervecería se dirigió al bufete que Begoña Rubio tiene en pleno casco viejo de Vitoria, donde recaló "por puro azar", según la explicación que dio ante el titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Vitoria:
"Cuando caminaba por la calle Siervas de Jesús me fijé en la placa de Begoña Rubio. Sobre las cuatro de la tarde subí al despacho. Estaba sola y me hizo esperar en el hall. En ese intervalo llegó otra cliente y Begoña la hizo pasar. Luego me recibió a mí. Le hice la consulta sobre el juicio que tenía el día 8 de junio y me dijo que me cobraría 20.000 pesetas por su actuación y 50.000 por el juicio. Me pidió la citación y me dijo que podía llevársela ese mismo día, que estaría en el despacho hasta las siete y media, o al día siguiente".
Begoña, una mujer muy metódica y ordenada, anotó en su agenda la cita y el nombre de su nuevo Cliente, un dato que sería clave para la posterior detención de quien apenas unas horas después se convertiría en su asesino.



Larrañaga recogió el papel solicitado por la letrada en la bocatería donde dejó su maleta y en lugar de regresar al bufete de Begoña se encaminó al de otra letrada de Vitoria, que no pudo atenderle. Fue entonces cuando se dirigió de nuevo al despacho de Begoña Rubio, a las siete de la tarde.
"Me encontré con ella en el pasillo del despacho. Me dijo que la esperara un momento, se dirigió al baño y cuando regresó le entregué la citación. Ella empezó a leer el papel mientras entramos en el recibidor. Ella iba delante. Entonces, estando de espaldas a mí, la agarré por el cuello... no sé por qué. Empezó a chillar... y me puse nervioso. Con la mano izquierda le tapé la boca y con la derecha saqué el cuchillo que tenía en el bolsillo y se lo clavé en el pecho con la intención de matarla. Caímos los dos al suelo, de costado, y la seguí apuñalando. No recuerdo dónde ni cuántas cuchilladas le asesté... Después le abrí la blusa, le desabroché el sostén y le bajé los panties".
Begoña Rubio Rubio
Con este lujo de detalles detalló Juan Luis cómo acabó con la vida de Begoña Rubio.
Larrañaga niego que desnudara a su víctima para despistar a la Policía sobre el verdadero motivo y la autoría del crimen. No aclaró, sin embargo, por qué dejó su cadáver semidesnudo.
"No la agredí sexual-mente ni abusé sexualmente de ella ni tuve ninguna intención de hacerlo y no me tumbé encima de ella después de muerta",
aseguró. Y sólo después de ejecutar el crimen se preocupó de borrar sus huellas:
"Me puse los guantes de látex y comencé a
revolver en el despacho. Busqué la carpeta verde en donde había anotado mi nombre, pero no la encontré... Tiré el teléfono y el auricular salió despedido... Al revolver los enseres personales de Begoña se volcó su bolso. En su cartera encontré 4.500 pesetas y me las guardé".



Mientras que en su declaración ante la Policía Juan Luis apuntó un móvil puramente económico para atracar a la abogada alavesa, unas horas después rectificó ante el juez su primera versión. "Cuando volví por segunda vez al despacho de Begoña Rubio mi intención no era la del robo", puntualizó en su declaración judicial.
Larrañaga dejó el escenario del crimen y se dirigió a la bocatería donde había dejado su maleta:  
"Cuando salí del despacho intenté tapar la mancha de sangre de mi pantalón con el tres cuartos que llevaba y me remangué una manga de la camisa para que no se viera el puño manchado. En el servicio de la bocatería me cambié de pantalón. Pedí dinero a Carlos R. para volver a Madrid, pero éste no llevaba nada encima en ese momento y me dijo que volviera a las diez y media de la noche. Abandoné el establecimiento y arrojé los guantes de látex en una papelera de una calle próxima. A la hora convenida regresé a ver a Carlos, que tampoco pudo darme el dinero que le pedí".


Larrañaga abandonó la ciudad en que cometió el crimen en uno de los autobuses que cubren la línea regular Vitoria-Madrid. En la capital se desprendió del arma homicida, que aún no ha sido encontrada por la Policía:  
"Cuando llegué a Madrid arrojé el cuchillo en un contenedor situado en una zona de Cuatro Caminos y me dirigí al domicilio de la mujer con la que convivo, Maribel R. Cuando llegué le expliqué que había tenido una pelea y metí la ropa ensangrentada en la lavadora sin que ella pudiera verla".

El cadáver de Begoña fue descubierto por su padre, Leocadio Rubio, un trabajador de Michelin, sobre la medianoche del día 25. El novio de Begoña y su familia habían intentado en vano hablar con ella sobre las 7.45 horas de la tarde. Unos minutos después otra abogada del despacho contiguo llamó a la puerta de la letrada, pero no contestó nadie, pese a que la luz de la oficina permanecía encendida.
Leocadio Rubio, extrañado por el hecho de que su hija no atendiera las llamadas de sus familiares, se acercó hasta el despacho. Al abrir la puerta se encontró la macabra escena. El cuerpo de su hija yacía en el suelo, en medio de un charco de sangre. Su cadáver presentaba un corte profundo en la garganta y otros cortes a la altura del pecho. El destino quiso que Juan Luis Larrañaga se cruzara con Be-goña Rubio y truncara la vida de la joven abogada, luchadora, extrovertida y muy ilusionada con su profesión. Hacía sólo un año había logrado abrir su propio bufete y, como representante legal de la Asociación Clara Campoamor en Vitoria, tenía entre sus manos asuntos de gran calado, entre ellos la investigación de una red de pederastía.


Larrañaga fue detenido el día 29 de mayo de 1999, cuatro después del crimen, en el domicilio madrileño de su actual compañera sentimental, en una operación conjunta de la Ertzaintza y el Cuerpo Nacional de Policía. La propia Begoña Rubio les dio la pista más valiosa sobre su asesino: en su agenda dejó escrita la identidad de su verdugo y la hora en la que ejecutó su crimen. La detención de Larrañaga  dio un giro a otros crímenes violentos sin resolver perpetrados en Vitoria. La Policía encontró en su bolso de viaje unas llaves pertenecientes al empresario de tragaperras Agustín Ruiz Pérez, asesinado brutalmente en agosto del año 1998 y de cuyo crimen también se autoinculpa Larrañaga.

Agustín Ruiz Pérez

"El día 13 de agosto de 1998 -confesó- me dirigí a la lonja que Agustín tiene en la calle Los Herrán para pedirle entre doscientas y trescientas mil pesetas a cuenta de un negocio de un bar que pensaba montar. Empezamos a discutir por el dinero que ya me había adelantado y me dio un empujón. En ese momento vi un destornillador encima de una máquina y como me tenía agarrado por el cuello lo cogí y empecé a clavárselo varias veces de cintura para arriba hasta que quedó tendido en el suelo"

Después arrastró su cuerpo hacia el interior del local para que no se viera desde la calle, le quitó la cartera, le cogió sus llaves y, después de limpiarse los restos de sangre de su ropa en los servicios de un mesón situado en la calle de los Reyes Católicos, se encaminó hacia el domicilio de su víctima:

"Una vez en su casa abrí cajones, palpé la ropa por encima y al final encontré en un armario de la cocina una caja de cartón con 60.000 pesetas y me las quedé"

A partir de ahí Larrañaga repitió los mismos pasos que siguió tras asesinar a Begoña Rubio:  

 "Regresé en autobús a mi casa (en Azkoitia), me cambié de ropa, preparé la bolsa de viaje y me fui a la estación de autobuses para dirigirme a Madrid. En el trayecto me deshice del destornillador y de la cartera de Agustín tras sacar las veinte mil pesetas que contenía y arrojé ambos objetos a un contenedor. Ya en mi casa quité la ropa y la metí en la lavadora".



Los agentes de la Ertzaintza que han investigado los otros crímenes violentos ocurridos en Vitoria consideran que el presunto asesino de Begoña Rubio y de Agustín Pérez lo es también de Esther Areitio Lejarreta y de Acacio Presa Pereira. Según el informe elaborado por la Ertzaintza, "el arma utilizada, la localización de las lesiones, el modus operandi, la especial violencia sobre la víctimas, el lugar de los hechos y la gran superioridad del agresor sobre sus agredidos son los elementos que hacen suponer que Juan Luis Larrañaga pueda ser también el posible autor de todos estos asesinatos sin esclarecer". Entre los objetos que la Policía encontró en el domicilio de Larrañaga figuraban trozos de una tarjeta de visita de Begoña Rubio, varios cuchillos de monte y trozos de un papel con anotaciones que indican un posible control por parte del detenido sobre los hijos de Agustín Ruiz Pérez.

Esther Areitio Lejarreta

La cadena de muertes que se le atribuye comienza el 8 de mayo de 1998, siendo
 la primera una de sus vecinas, la profesora de inglés Esther Areitio, de 55 años,
cuyo cadáver apareció descuartizado en varias bolsas de basura muy cerca de su casa.
La familia descubrió después que a la víctima le faltaban varias joyas y tarjetas de crédito
que fueron usadas tras el crimen.

El segundo asesinato, un mes después, fue el de Acacio Pereira, de 77 años y dueño de
una cordelería. Fue hallado en su domicilio maniatado y con varias puñaladas en el cuerpo,
desapareciendo además de la casa varias cartillas de ahorro.
Acacio Presa Pereira

La falta de pruebas obligó a los jueces a archivar los casos de las primeras víctimas
mientras la policía continuaba sus pesquisas, pero el último crimen les permitió hilar
todas las piezas del rompecabezas.



Hasta que se produjo el tercer crimen, la policía creía que no había relación entre todos
los asesinatos, no obstante coinciden varios aspectos, como las heridas idénticas de
arma blanca en la nuca de dos de los cadáveres, que todas las víctimas fuesen
conocidas en Vitoria y el inusual ensañamiento del asesino han permitido relacionar
los cuatro casos.
Los cabos sueltos dejados en cada uno de los crímenes han permitido identificar
a Larrañaga tras su última acción, pues desde el asesinato de la abogada se disponía
de un perfil del criminal.


Además, se ha presentado como prueba ante el juez una camisa del arrestado
lavada y con restos de sangre, así como un llavero perteneciente al industrial
asesinado que Koldo tenía en una maleta que se encontró en una pensión que
ocupaba.
Los expertos no se ponen de acuerdo a la hora de determinar el móvil de
los crímenes,lo que ha llevado a la Policía a sospechar que pudieran tratarse
de asesinatos por encargo. Sin embargo, Larrañaga ha negado haber actuado
a instancias de otras personas. Cuando la Ertzaintza le preguntó "¿Mató a Begoña Rubio
por encargo de alguna persona?"
, el acusado respondió con un escueto y tajante "No".
Aunque muchos han pensado en un principio que el robo haya sido la causa,
han desechado la idea, pues el asesino sólo se llevaba pequeñas
cantidades de dinero. La única cuestión en la que todos coinciden es en afirmar
su personalidad psicopática.


El abogado defensor de Larrañaga, pidió una prueba pericial psiquiátrica para
aclarar si sufría una enfermedad mental. Según dijo el abogado:
"Estuve con él dos horas y media en la declaración ante el juez y otra media hora
de entrevista. Saqué la impresión de que no es un monstruo, pero sí un enfermo mental".
El letrado también consideró que no basta con la autoinculpación de su defendido:
"Tengo la impresión general de que faltan pruebas contundentes. No hay móvil, ni intención, ni testigos, ni huellas, ni arma..."




Por otro lado los abogados de las víctimas estimaron que
"sí existen muchas pruebas" y que "todo está muy claro".

Mientras la policía vasca creyee estar ante un nuevo asesino en serie.
Según la hipótesis sin demostrar del asesino en serie -la que atribuye a Larrañaga los cuatro crímenes sin resolver de la capital alavesa- la propia cronología y forma de los crímenes sería casi un calco de su propia vida, inconstante y descuidada. Trabajó a fondo con su primera víctima, limpiando cuidadosamente la escena del crimen, y fue degenerando progresivamente, descuidando los detalles, hasta asesinar a la abogada, a la que le dejó incluso su nombre, advirtiendo que volvería más tarde.Según la Ertzaintza, a la profesora de inglés Esther Areitio, de 55 años, viuda, a la que conocía porque vivieron muy cerca y coincidían en el Bar Androide, le robó joyas y unas 170.000 pesetas, que otra persona sacó con sus tarjetas de crédito. Pero fue minucioso en la escena del crimen. Aquel 8 de mayo de 1998 asesinó presuntamente a Esther Areitio en su domicilio y después la descuartizó en seis trozos, cabeza, tronco y extremidades, y limpió el piso. Trabajó con guantes de latex. Sobre el depósito de agua del baño apareció un cuchillo de monte, similar a los dos que Larrañaga -según los comerciantes que se lo vendieron- compró, meses después, en una armería del centro de Vitoria. La policía también está convencida, aunque de momento no tiene pruebas concluyentes, de que el segundo crimen de Larrañaga fue el del cordelero. A Acacio Pereira lo conocía porque coincidían en el restaurante Ochandiano, de la calle Francia, muy cerca de la estación de autobuses de Vitoria, en la que Larrañaga tenía una cita obligada para ir y venir de Madrid, y pegado a la armería en la que compró los cuchillos. A Acacio Pereira, de 72 años y con cáncer de hígado, le dejó supuestamente atado a una silla y con varias cuchilladas en el cuerpo. Los dos sumarios fueron archivados provisionalmente al estancarse la investigación.


Sin embargo, el 13 de agosto de 1998, Larrañaga cometió su primer gran error. Viajó a Vitoria para intentar renegociar una deuda con un empresario de máquinas tragaperras que le había prestado dos millones de pesetas, y acabó matándole, según ha confesado. Fue un crimen no previsto, también brutal, que llevó a cabo con lo primero que encontró a mano, un destornillador. Pero posiblemente se asustó. Aunque la policía no llegó hasta él, esperó nueve meses para su último asesinato.

El de la abogada, el 24 de mayo de 1999, cerró el círculo. Larrañaga dejó su nombre a la víctima, y días después la Ertzaintza le encontró un manojo de llaves del empresario de tragaperras. El arma era similar en tres casos, aunque no ha aparecido.

martes, 3 de agosto de 2010

LIBROS VISCERALES "CAZADORES II"


LA BIBLIOTECA INSANA
CAZADORES II




CAZADORES por Elena Pascual Ferrero



GRITOS (TED BUNDY -EL ASESINO DE LAS UNIVERSITARIAS-) 5




I


Ahí llegan. No puedo evitarlo.
Despiertan mis peores instintos, los más bajos.
Tan bonitas.
¡Esa última! ¿Qué lleva puesto? 0 ¿es su sonrisa? ¿qué es? ¿qué lleva?
¿el movimiento?, ...
Acabo de verla desnuda.


II


Las paredes están gritando. Es insoportable.
Están temblando de dolor
por eso gritan y también gimen
gimen de miedo.
No es extraño, hay una grieta,
una grieta enorme,
por eso gritan porque están rotas.
Fue horrible, el infierno se abrió, entonces alguien aprovechó,
salió de allí y trepó por las paredes
pero las paredes palpitaban tan deprisa
que se agrietaron y al final se rompieron.
Por eso gritan, gritan de dolor y de miedo.
Se convulsionan y palpitan de dolor.
Es insoportable.

III


¿Qué ha pasado? ¿Quién grita de esa manera? Es horrible.
Tengo que irme,
no aguanto esos lamentos,
están en todas partes.
las paredes parecen gritar, parece que hay alguien dentro.
No aguanto más.
Aquí todo está roto y todo grita y
grita y grita y grita y grita y grita y grita y grita y grita.


NO IMPORTA (A las víctimas de Albert de Salvo) 6



Todos me dicen que no importa.
Cuando todo acabe estaré tumbada en un ataúd
negro
bajo tierra,
mi cuerpo será tierra. Pero no importa.
Llegaré a otro lugar, allí no seré tierra. Me espera mi madre.
A mi madre la mataron.
Es horrible. Eso si importa.
Allí estará ella y me dirá: no importa, mi cuerpo no importa,
es sólo polvo.
Siempre lo he sabido, mi madre lo sabía, todo el mundo lo sabe.

Pero yo me voy a volver loca, ¿Cómo que no importa?
¿Cómo que no importa?
¿Dónde está su cuerpo?, sólo he visto el pelo arrancado
¿Dónde está?.
Dicen que no importa
pero después dicen cosas horribles
yo no quiero escucharlos
pero no me han dado el cuerpo.

Prefiero morirme. ¡Si importa! ¡Si importa! ¡me muero!
Mi madre ya no existe.
Me quiero morir,
quiero morirme de una vez por todas, quiero morirme para siempre.


MIEDO (ALBERT DE SALVO-EL ESTRANGULADOR DE BOSTON-) 7



Estoy casado, tengo dos hijos,
los adoro, no podría vivir sin ellos.
Quiero a mi mujer. Presumo de tener una mujer tan guapa.
se puede decir que soy un hombre feliz.
Pero no es así. Engaño a mi familia.
Me gustaría no hacerlo, a veces preferiría quedarme en casa,
pero ellos me llaman y tengo que irme.
Yo digo que voy a trabajar pero es mentira. Me voy con ellos.
Cuando me llaman no les puedo decir que no,
nadie sabe que podría pasar,
por eso voy.
A veces es de noche y no quiero ir, temo que llamen. Pero no puedo
descolgar el teléfono, mi mujer sospecharía. Ella cree que voy a
trabajar. No tengo opción. Cuando me llaman debo ir.
Cuando ella y yo vamos a dormir, la siento tan cerca de mí,
veo su cabello tan bonito extendido por la almohada,
notó su calor,
la oigo respirar.
La quiero tanto.
Entonces me invade el miedo y me echo a llorar,
me abrazo a ella sólo con el deseo de no oírlos más.


POR FIN (DENIS NILSEN -EL ASESINO POR COMPAÑIA-) 8




Sería mejor que la vida acabara,
es demasiado cruel.
Demasiado cruel.
Un ser humano no puede soportarla.
Cuando era niño tenía mucho miedo.
miedo de mi madre, miedo al frío,
miedo a lo oscuro, miedo a mi madre,
miedo a los muertos,
miedo a mi madre.
Mi madre tenía un pelo muy oscuro y a mí me asustaba.
Tenia mucho miedo a mi madre.
Mi madre me dejó una vez encerrado
con mi abuelo muerto.
Mi madre me dejó una vez encerrado
con mi abuelo muerto.
Mi madre me dejó una vez encerrado
con mi abuelo muerto.
Mi abuelo tenía una expresión horrible,
yo sabía que estaba muerto, pero yo creo que sufría.
Por eso no quería acordarme, me daba pena
mucha pena
mucha pena.
Puede que todavía sufra.
Es curioso, ésta es la primera vez que recuerdo aquello
desde que ocurrió hace ya muchos años.
Y es que ahora no importa
porque voy a verlo otra vez
y también yo estaré muerto.
Yo creo que cuando me vean muerto
también les vas a dar miedo,
pero aqui no hay ningún niño.







lunes, 6 de abril de 2009

GALERIA DE IRREDENTOS TED BUNDY "EL GALAN"





VIDAS NO EJEMPLARES




TED BUNDY  "EL GALAN"

Ella no estaba dormida, como sus compañeros de cuarto pensaban, cuando se acercaron a la cama de Joni Lenz en la tarde del 4 de enero de 1974, la encontraron en un charco de sangre que salía de su cabeza y cara, Aterrorizados sus compañeros quitaron la ropa de su cuerpo, para encontrar una vista aun más horrible. Una barra de la cama había sido introducida en su vagina. Sin embargo, Joni fue una de las pocas víctimas que sobrevivió a un ataque de Ted Bundy que reino terror en los Estados Unidos durante los años 70. Habían incontables víctimas antes y después de Joni que no fueron afortunadas de haber sobrevivido. Bundy se llevo a la tumba el número de víctimas.

LOS PRIMEROS AÑOS




Eleanore Louise Cowell de 22 años de edad, paso los últimos meses del embarazo en un hogar para madres solteras en Burlington (Vermont). El 24 de noviembre de 1946 dio a luz a su hijo Theodore Robert Cowell. Poco después del nacimiento viajaron a Philadelphia para vivir con los padres de Eleanore, a los que Ted llamaría años mas tarde como su padre y madre, Esto permitió a Eleonere a escapar de la critica más áspera por ser madre soltera. Ted creció considerando a su madre como una "hermana mayor". 



A los 4 año de edad, Ted y su madre natural se trasladan a Tacoma (Washington), para vivir con unos parientes. Allí cambiaron sus nombres legalmente, Ted lo hizo por Theodere Robert Nelson y su madre Eleanore como Louise Cowell, uno año después, su madre se casa con un cocinero del ejercito llamado Johnnie Culpepper Bundy, cuyo apellido tomo Ted y que más adelante fue sinónimo de asesinato. El matrimonio tuvo 4 hijos que Ted pasaba mucho tiempo cuidándolos luego de salir de la escuela. Ted y su padrastro no tuvieron una relación padre-hijo normal, en realidad al único hombre que respetaba y admiraba era a su abuelo materno que vivía en Pennsylvania, pero al obligarlo a dejarlo y a irse a vivir a un lugar extraño. En su juventud Ted fue muy tímido y a menudo era objeto de burlas por parte de sus compañeros de escuela secundaria, sin importan las humillaciones que sufrió, pudo mantener un alto promedio académico durante la primaria, secundaria y universidad. 



Cuando Ted se gradúo de la secundaria, gano una beca universitaria y en 1966 viaja a Washington, donde hizo un estudio intensivo de chino, conservando su alto promedio de notas académicas. En 1967 ocurrió un suceso que cambio para siempre su vida, conoce a Stephanie Brooks, una mujer de una familia rica de California y muy sofisticada.





Ted no podía creer que alguien de tantos kilates se podría interesar por él. Aunque tenían muchas diferencias, les gustaba mucho esquiar y fue durante esos viajes que comenzaron a ser amantes. Stephanie fue la primera amante de Ted y pasaban muchas horas juntos haciendo cosas de pareja, como por ejemplo, viajes románticos para esquiar, largas caminatas y cenas intimas, Pero Stephanie no estaba tan enamorada de Ted, como él estaba de ella, deseaba a alguien con futuro y Ted no era el mejor candidato. Luego de graduarse en universidad en 1968, Stephanie rompe relaciones con Ted, nunca pudo recuperarse de esta relación frustrada y el mundo se cayo para siempre a sus pies. Ted siguió obsesionado con Sthepanie que con frecuencia le escribía, pero ella no estaba tan interesada en seguir esta relación amorosa. Esta obsesión siguió durante toda su vida que lo conducio a una serie de asesinatos que aterrorizo al mundo.

TIEMPOS DE CAMBIO



Para empeorar las cosas, en 1969, Ted se entera que su "hermana mayor" es su verdadera madre y sus "padres" son sus abuelos, su cambio fue notable, paso una persona tímida e introvertida a una persona de carácter dominante y enfocado. Ahora Ted era un hombre con una misión, realizó estudios de psicología, en los cuales sobresalió, se gradúo con honores y era de los estudiantes preferidos de sus profesores. En este tiempo conoce a Meg Anders, con quien estuvo implicado por casi 5 años. Meg trabajaba como secretaria y era una mujer algo tímida, reservada y divorciada que creyó haber encontrado en Ted la figura perfecta de padre para su hija. Meg estaba muy enamorada de Ted, sin embargo, no estaba listo para el matrimonio porque quería tener más logros en su vida. Ella sentía que Ted no estaba tan enamorado, porque mantenía varias relaciones al tiempo, pero Meg pensaba que algún día cambiaría, ella no sabia su obsesión por Stephanie y en cierta ocasión comento Ted a un amigo intimo que Stephanie "era la única mujer, la única mujer que siempre y realmente amo. Es diferente lo que siento por Meg".
Entre 1969-1972 la vida de Ted parece cambiar para su bien, trabajo con varios colegios de abogados y al mismo tiempo entro al mundo de la política, trabajo en la campaña para reelegir a un gobernador de Washington, posición que le sirvió para hacer amistades en el partido republicano, también trabajo como voluntario en una clínica, todo parecía ir por buen camino, incluso salvo a un joven de ahogarse en un lago. En 1973, durante un viaje de negocios a California para el partido republicano de Washington. Ted se reunió con su viejo amor Stephanie que se sorprendió con su cambio, ahora mucho más maduro y con objetivos en su vida, Stephanie vuelve con su viejo amor. Luego de un invierno muy romántico, cambio radicalmente con Stephanie, repentinamente se torna frío y desanimado, En febrero de 1974, sin explicación alguna Ted termino el contacto con Sthepanie. Su plan de venganza estaba rodando, rechazo a Stephanie como ella lo rechazo alguna vez y nunca volvió a saber de él.





 

 EPOCA DE TERROR

El 6 de diciembre de 1973, una pareja de jóvenes encuentra los restos de una mujer de 15 años en el parque McKenny (Washigton). El 25 de noviembre, unos amigos la miraron por última vez a Kathy Devine en autostop a Oregon, se la encontró con un corte en la garganta y sodomizada. La investigación comenzó de inmediato, pero habían pocas evidencias en la escena, Kathy no era la única que había muerto en tales circunstancias. Un mes después ocurrió el ataque a Jeni Lonz, que pronto fue seguido a un ataque más espantoso. Cuando Lynda Healy el 31 de enero de 1974, no se reporto a su trabajo ni a su casa, su familia y amigos se empezaron a preocupar. Los padres de Healy llamaron inmediatamente a la policía, que encontraron su camisón y su collar en un charco de sangre cerca de la cama. Pero, donde estaba, Lynda Healy, los investigadores estaban otra vez sin evidencias.



Durante ese verano, siete estudiantes más desaparecieron dentro de los estados de Utah, Oregon y Washington. Habia una semejanza muy particular en todos los casos, como por ejemplo, las mujeres eran blancas, de cabello largo y liso y dividido en la mitad. Durante esta época, la policía entrevisto a los estudiantes de la universidad y les contaron de un hombre extraño con una prótesis de brazo o pierna, de apariencia extranjera que parecia luchar con libros para pedir ayuda a mujeres jovenes que estaban a su alrededor, otros testigos señalaron que también lo vieron pedir ayuda con su coche averiado en el campus universitario. Los más interesante era que alrededor de la misma área ocurrieron las desapariciones. En agosto de 1974, en el lago Sammanish (Washington), la policía encontró, 5 huesos de pierna, un par de cráneos y el hueso de una quijada, con estos restos lograron identificar a Janice Ott y Denise Naslund que desaparecieron el 14 de julio del mismo año. La gente del lugar había visto pasar a Ott a una merienda de campo, se le acerco un hombre joven y apuesto que le pidio ayuda para cargar algo en su bote ya que tenia enyesado el brazo. Esa fue la última vez que miraron a Ott. Denis Naslund, pasaba la tarde con su novio, la última ves que la vieron fue cuando corrió al restaurante del parque. Esa tarde un hombre atractivo pidió ayuda con su bote a dos mujeres, un acto de amabilidad le costo la vida a Dennis. 



El jefe de policía Louis Smith de Midvale (Utah), tenia una hija de 17 años y le había advertido con frecuencia sobre los peligros del mundo. El había visto demasiado durante su trabajo y se había preocupado de la seguridad de su hija. Sus peores temores se vieron venir el 18 de octubre de 1974, cuando desapareció su hija, nueve días después la encontraron estrangulada, violada y sodomizada. Un amigo cercano a Meg Anders, reconoce a Ted en un retrato hablado, era justificada la aversión y desconfianza. Meg no podía creer que el hombre que ella amo podía hacer cosas tan horribles. Algo vacilante, entro en contacto con la policía a finales de 1974. Su informe junto con el de cinco personas, fue olvidado hasta algunos años mas tarde. La policía dejo en paz a Ted Bundy por ser un hombre respetable y fijaron su interés en investigar a otros sospechosos más probables. El 8 de noviembre de 1974, los investigadores de la policía consiguieron la pista que estaban buscando En la tarde de ese viernes un hombre atractivo y extraño, en una librería de Utah, se acerco a Carol DaRonch de 18 años de edad. El extraño le dijo que había visto a alguien tratando de robar su coche y le pidió que lo acompañara al estacionamiento para averiguar si le robaron algo. Carol penso que el hombre pertenecía a la seguridad del almacén, cuando llegaron al coche le comunico que todo estaba en orden y no faltaba nada. 



El hombre, que se identifico como el oficial Roseland, no satisfecho, decidió acompañarla a la estación de policía, para colocar la denuncia contra el supuesto criminal. Cuando el la llevaba en su carro Volsk Wagen (VW), sufrió un fallo repentino, ella sospecho y le pidió su identificación, el rápidamente le indico una tarjeta de crédito y la subió al coche. Inmediatamente se puso en marcha en dirección opuesta a la comisaria, detuvo repentinamente el coche, Carol se lleno de terror. El "oficial de policía" repentinamente la agarro y trato de esposarla, Carol grito por su vida, el hombre saco su pistola de mano y amenazo con matarla sino se callaba, Carol trato de bajarse de coche y lo golpeo en su cara. El tenia una palanca de mano para golpearle su cabeza. El terror se apodero y Carol golpeo sus órganos genitales con el pie y se pudo bajar del coche, llamando la atención de un pareja de automovilistas. Carol gritaba muy fuerte que el hombre la había tratado de matar. La llevaron inmediatamente a la policía y les contó lo que uno de sus hombre le había tratado de hacer. Pero, no había ningún oficial de apellido Roseland, enviaron inmediatamente una patrulla al lugar de los hechos, la policía pudo conseguir la descripción del tipo, del auto y su tipo de sangre O positivo. La misma tarde, Jean Graham, en la escuela secundaria de Viewmont, se le acerco un hombre atractivo que le pidió su ayuda para identificar un coche, ella estaba muy ocupada para ayudarlo y lo rechazo. Mas tarde se volvió para pedirle ayuda y ella lo rechazo otra vez. Algo anormal y asustadizo llamo la atención Jean, no le hizo caso y continuo en sus trabajos. 



El 12 de enero de 1975, Caryn Campbell, su esposo, Dr. Raymond Gadowsky y sus dos hijos, viajaron a Colorado, Caryn esperaba pasar una temporada de vacaciones, mientras su esposo asistía a un seminario. Una noche mientras Gadowsky esperaba con sus dos hijos en el salón del hotel a Caryn, ella desaparece, su esposo informa a la policía, la buscaron por todo el hotel pero no encontraron rastro. Casi un mes mas tarde y algunas millas mas delante de donde desapareció, unos trabajadores encontraron el cuerpo desnudo de Caryn a poca distancia del camino principal. La policía busco por las montañas donde la cuerpos fueron encontrados, dos días otro cuerpo seria encontrado, pertenecía a Susan Rancourt, que había desaparecido el verano anterior. Las montañas se habían convertido en el cementerio para el loco conocido como "Ted" Dos cuerpos mas fueron encontrados, uno de ellos era Lynda Ana Healy, todas las víctimas tenían contusiones severas producidas posiblemente con una palanca. La policía continuo sin éxito buscando al asesino. Encontraron cinco mujeres muertas en forma similar en Colorado.

 

UN SOSPECHOSO

La noche del 16 de agosto de 1975, en una carretera de Utah, un policía, patrullando una carretera, miro un VW, puso sus luces altas para mirar mejor el numero de su placa, este comenzó a acelerar, el sargento Hayward comenzó a seguir el coche, La patrulla del oficial Bob Hayward y otros dos troopers oficiales cercaron a VW, miraron que el asiento del pasajero le faltaba, los tres oficiales examinaron al VW, encontrando una palanca, mascara de esquí, cuerda, alambre, Bundy fue colocado en arresto bajo detención de allanamiento a morada y robo. Después de la detención de Ted, la policía comenzó a encontrar conexiones entre el y él hombre que ataco a Carol DaRonch. Las esposas eran de la misma marca y modelo que el atacante había utilizado y el coche en que fue encontrado era similar al descrito. Además, la palanca que se encontró en el coche de era similar al arma que había amenazado a DaRonch, también sospecharon que Ted era el culpable del secuestro de la hija de Smith, Laura Aime y Debby Kent. Sin embargo la policía necesitaba mas evidencias para utilizar en contra de Ted Bundy. El 2 octubre de 1975, Carol DaRonch, Jean Graham y un amigo de Debby, fueron llamados a una comisaria de policía para identifica entre una formación de 7 hombres al atacante, uno de ellos era Ted Bundy, Los investigadores no se sorprendieron cuando Carol DaRoch escogió a Ted en la formación como el hombre que la ataco. Jean Graham y el amigo de Debby Kent también seleccionaron a Ted, como el hombre que habían errando en lugar donde desapareció Debby Kent. Aunque Ted en varias oportunidades dijo ser inocente, la policía estaba segura de que tenían al hombre. Pronto lanzaron una investigación confirmando sus sospechas, el hombre conocido como Theodore Robert Bundy era el culpable, el numero real de sus víctimas es un secreto que el se llevo a la tumba.